Mis platos favoritos de París

Paris es probablemente uno de los viajes que más estoy echando de menos

Creo que no es necesario explicar por qué…. Antes de que el mundo cambiase de manera radical solía ir a finales de octubre con mis estudiantes, así de afortunado era (bueno, y lo sigo siendo, claro).

Me encantaba en mis ratos libres salir simplemente a pasear por los diferentes barrios, comerme una crêpe aquí, un buen café allá, unos macarrons quizá…

Y, por supuesto, descubrir nuevos restaurantes. Aunque admito que dejaba poco a la imaginación… en Paris siempre he tenido mis platos favoritos.

Por eso he querido preparar este primer viaje con el paladar, dentro de la nueva sección del blog con la que pretendo haceros viajar desde vuestras casa, a través de mis platos favoritos de las ciudades a las que suelo ir.

Antes de comenzar con los platos, hay algo muy importante: la música. Para cada viaje, tengo mi lista de reproducción para prepararme anímicamente (o, ahora, transportarme a esos destinos) y, por supuesto, estoy encantado de compartirla con vosotros. Aquí tenéis mi lista de reproducción para Paris:

Y ahora que ya estamos preparados, vamos con mis platos favoritos de Paris:

Sopa de cebolla francesa

Sopa de cebolla francesa (Soupe à l’oignon)

Para comenzar, y dado que suelo ir en Octubre, cuando el frío ya comienza a arreciar , no hay mejor manera de comenzar una comida o cena y entrar en calor que con una deliciosa soupe à l’oignon, la sopa de cebolla francesa. Parecida a la que se hace aquí, sí, pero con ese toque francés (que, curiosamente, recuerda a la mantequilla…). El toque del queso rallado y gratinado, la combinación de texturas que da el caldo, la cebolla y el pan tostado, la intensidad del sabor… sólo viendo la foto ya no to el sabor en el paladar.

Galette Bretonne

Seguimos con un plato que, si bien no es original de París, lo descubrí allí en mi última visita: galette bretonne. Son crêpes saladas, hechas con trigo sarraceno y rellenas de diferentes productos. Yo os traigo mis dos favoritas: la tradicional, con queso emmental, jamón cocido y huevo, y la perigourdine (así la llamaban en la Crêperie du Manoir Breton, donde descubrí este plato), con queso de cabra, jamón de pato y mermelada de higo. No podía decidirme por una… así que os traigo las dos. Por cierto, la tradición es tomarlas con una taza (taza, sí) de sidra bretona).

Boeuf Bourguignon

A estas alturas, seguramente ya hayáis adivinado cual va a ser nuestro plato fuerte. Probablemente uno de los platos de la gastronomía francesa más populares en todo el mundo (me atrevería a decir que uno de los guisos más famosos a nivel mundial): el boeuf bourguignon. Este plato de origen humilde que vuelve loco a cualquiera. Un plato de preparación lenta, con mucho mimo, que da un resultado es-pec-ta-cu-lar. La guarnición os la dejo a vuestra elección (aunque yo no me resisto a unas patata baby asadas, o al vapor y salteadas con mantequilla). Es uno de esos platos que todo el mundo tiene que probar alguna vez en su vida.

Para cerrar la comida (o cena) os traigo dos propuestas dulces:

Crêpe Suzette

Crepe suzette

Tomando como base la crepe tradicional (os aconsejo hacer masa de más y reservar unas cuanta crêpes para disfrutarlas con nutella…), añadimos esa “magia” que tiene la gastronomía francesa, esa delicadeza de sabores y de texturas, con la salsa de naranja, y tenemos una crêpe suzette espectacular. Y, si sois osados y queréis darle un toque final al servirlas, flambearlas en mesa es algo que siempre llama la atención (además de darles un último toque divino). Un postre ligero y lleno de sabor que me vuelve loco.

Tarte tatin

Tarte tatin

Y, por último, no podía “volver” de este viaje culinario por Paris sin recomendaros (y enseñaros) uno de mis postres favoritos (no sólo de la gastronomía francesa, sino en general): la tarte tatin. Es básicamente una tarta de manzana, al revés. O, mejor dicho, boca a bajo (al cocerla, no al comerla, ¡tranquilos!). La base es una masa quebrada ligera, que sirve de hogar a unas manzanas cocinadas con mantequilla y azúcar. Uno pensaría que es un bocado muy pesado o empalagoso pero os aseguro que no. Y si lo acompañáis por un -buen- helado de vainilla, cerraréis la comida o cena con broche de oro.

Con estos platos, y esta música, aunque no podamos viajar al menos podremos tener la sensación por un instante de estar comiendo en el barrio latino, o cenando en una terracita en el barrio de Montmartre y la vida será un poquito mejor.

¿Conocéis Paris? ¿Cuáles son vuestros platos o restaurantes favoritos? ¡
Os animo a que lo compartáis en los comentarios¡

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4 comentarios en «Mis platos favoritos de París»

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