Mermelada de tomate

Mermelada de tomate

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Parece que mermelada de tomate es poco menos que un oxímoron.

Sin embargo, cualquier aficionado al buen comer sabe que mezclar sabores dulces y salados puede traer más alegrías que tristezas.

Esta mermelada de tomate es un complemento perfecto para un buen queso, o puede darle un toque de distinción a vuestra hamburguesas.

Como siempre, os traigo la receta completa con ingredientes, utensilios, elaboración paso a paso y con fotos y algunas notas y consejos.

¡Espero que la disfrutéis tanto como yo!

Ingredientes

  • Tomates
  • Azúcar
  • Zumo de medio limón

Utensilios

Tabla de cortarCuchillo de chefSet de tres cuencos de cocinaCazuelas
Tabla de cortarCuchillo de chefSet de cuencosCazuela
batidoraPelador de tomateColador
BatidoraPeladorColador (opcional)
Podéis hacer click sobre la foto o el texto para ir a cada artículo.

Elaboración

1. Pelamos los tomates. Yo os recomiendo utilizar un pelador (como el que tenéis en la sección de utensilios). Son unos peladores especiales para tomates, pimientos… ¡Para mí ha sido todo un descubrimiento!

Tomates pelados

2. Los troceamos (no hace falta picarlos en trozos pequeños, en cuartos está bien). Los ponemos en un cuenco, pesamos y añadimos la mitad de peso de azúcar y el zumo del limón, y dejamos reposar media hora.

3. Añadimos en una cazuela y ponemos a fuego medio durante 30-45 minutos.

4. Trituramos bien. Si queréis, podéis quitarlo para eliminar las semillas, pero a mi me gusta dejarlas. Volvemos a poner la mermelada en la cazuela y dejamos reducir un poco (yo lo dejé 15 minutos). Tened cuidado de no reducirlo demasiado, pensad que cuando se enfríe, la mermelada será más densa que cuando está caliente.

Mermelada de tomate

5. Ya está lista la mermelada. Podéis guardarla en la nevera durante una o dos semanas (no conviene dejarla más). Si queréis almacenarla, aquí tenéis un artículo interesante sobre cómo hacerlo.

Mermelada de tomate

Notas

  • Si no tenéis un pelador como el que os muestro, siempre podéis hacerlo a la antigua usanza: haciendo un corte en cruz en la parte baja del tomate, los metemos en agua hirviendo y acto seguido en agua muy muy fría, con hielo. De esa manera será muy fácil pelarlos.
  • Hay gente que le quita las semillas, pero yo prefiero dejarlas. Si no os gustan, siempre podéis colar la mermelada al final. Pero si quitamos las semillas ahora, perderemos una buena parte del tomate.
  • La media hora de reposo antes de ponerlos en la cazuela no es imprescindible, pero os recomiendo que lo hagáis. De esa manera, el tomate va solando más fácilmente su jugo.
  • Como habéis visto, no pongo peso si no proporciones. La cantidad de azúcar depende del peso de los tomates después de pelarlos (y de quitarles las semillas, si queréis). Siempre la mitad del peso (podéis poner un poco menos, pero no os quedéis cortos). 
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